Como bien se explica en la contraetiqueta de la botella, el vocablo gallego lusco, además de marca, ha servido para expresar el giro vital y empresarial de José Antonio López, nombre de la persona que está detrás de este proyecto. En 1996 salió al mercado la primera añada de Lusco y causó un impacto rompedor. Todo el mundo se quedó atónito con aquel vino y todo el mundo se preguntaba de donde salÃa aquello. Parte del éxito se encontraba en las uvas de una pequeña finca de cinco hectáreas, con pazo antiguo y todo, como debe de ser, situada cerca de Salvaterra do Miño, en el Condado del Tea. La otra parte la aporta la meticulosidad y seriedad de un profesional como el señor López. El año 98 ha sido estremadamente difÃcil en RÃas Baixas, y ya se sabe que, años como ese suelen colocar muchas cosas en su sitio. El 98 se generó partiendo de una exhaustiva selección de uva, poca, eso sÃ, pero exquisita en cuanto a calidad. El vino es clásico y formal en nariz, nada de aromas bananeros, intenso, atractivo y potente. Su boca es golosa, muy completa, bastante moldeada y muy amplia en sabores. Deja una persistencia y un recuerdo memorable que no será muy frecuente encontrar, al menos, en los albariños de esta añada. |